Siete de cada 10 personas en Puebla están ocupadas en alguna modalidad de empleo informal, revela la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi.

Detalla que son empleados que no están reconocidos por sus patrones como trabajadores, o porque se autoemplean en alguna unidad económica no constituida; además pertenecen a este sector aquellas personas que, sin contrato, quincena tras quincena acuden a firmar una lista y reciben su dinero en efectivo.

Población en esa situación

El documento señala que en esta condición se encuentran las trabajadoras del hogar, que se encargan de la limpieza de dos o tres casas cada semana y reciben su pago por día, sin seguridad social; los artesanos y comerciantes que no tienen un taller o establecimiento determinado y venden sus productos en tianguis improvisados.

Se suman ventas por catálogo, la piratería, los mercados populares, pero también los servicios profesionales no facturados y hasta los franeleros o los boleros que caminan por la ciudad en busca de algún cliente, cuya situación laboral no está regularizada ante el SAT.

A pesar de que los empleados informales pueden encontrar en su situación alguna ventaja por motivos de fiscalización ─no pagar impuestos ni cumplir con las normativas─, son más las carencias a las que se enfrenta este sector.

La falta de certidumbre laboral a través de un contrato —donde se especifiquen actividades, duración de jornada, salario y cláusulas que le permiten a un trabajador ampararse ante excesos patronales—, así como no tener prestaciones de ley —como ahorro para el retiro y seguro social, en caso de algún padecimiento que genere un costo imposible de solventar por sí mismo—, son los problemas más referidos por los trabajadores informales.

De cada 100 pesos que se agregan al Producto Interno Bruto (PIB), 22 pesos provienen de empleados informales.

VÍA: EL POPULAR

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