El mundo está cambiando y como dicen los pensadores y científicos contemporáneos, no es que el mundo se vaya a acabar, somos nosotros los que nos vamos a extinguir. Luego de que el coronavirus diera la nota este 2020 como un mortífero virus, en el lago Pampulha, en Brasil, un grupo de científicos encontró un nuevo tipo de virus cuya constitución genética es totalmente distinta a todo lo que se ha visto hasta ahora.

Los virólgos Bernard La Scola de la Universidad Aix-Marseille en Francia y Jônatas S. Abrahão de la Universidad Federal de Minas Gerais de Brasil, responsables del hallazgo, bautizaron a esta cepa, encontrada en el lago Pampulha en Belo Horizonte, como Yaravirus, denominado así por Yara (o Iara), una figura sagrada del agua correspondiente a la mitología brasileña.

Según el informe publicado en bioRxiv se trata de un:

“Un nuevo linaje de virus amebal con un origen y una filogenia desoncertantes. Se ha visto que la mayoría de los virus conocidos de la ameba comparten muchas características que eventualmente llevaron a los autores a clasificarlos en grupos evolutivos comunes. Al contrario de lo que se observa en otros virus aislados de ameba, el Yaravirus no está representado por una partícula gigante y un genoma complejo, sino que al mismo tiempo tiene un número importante de genes no descritos previamente”.

Hace dos años, esta pareja de expertos ayudó a descubrir otra novedad viral que habita en el agua: el Tupanvirus, un virus gigante que se encuentra en hábitats acuáticos extremos. Y es que los virus gigantes, a diferencia de la variedad regular, se denominan debido a sus enormes cápsides (capas proteicas que encapsulan a los viriones, partículas de virus).

Estas formas virales mucho más grandes sólo se han venido descubriendo en este siglo y son sorprendentes porque poseen genomas más complejos, dándoles la capacidad de sintetizar proteínas y, por lo tanto, realizar tareas como la reparación del ADN, además de la replicación, transcripción y traducción del mismo.

Antes de su descubrimiento, se pensaba que los virus no podían hacer cosas así, siendo considerados como entidades inertes o relativamente inertes, sólo capaces de infectar a sus anfitriones. Pero ahora sabemos que los virus son mucho más complejos de lo que se creía, y en los últimos años, los científicos han descubierto otros tipos de formas virales que desafían de manera similar nuestro pensamiento sobre cómo los virus pueden propagarse y funcionar.

Los científicos encontraron que más del 90% de los genes del Yaravirus nunca antes se habían descrito, esto significa que se trata de genes huérfanos conocidos como ORFans. Y más allá de que este virus está compuesto por partículas pequeñas de 80nm, lo más impresionante es lo único de su genoma, pues tan sólo seis genes encontrados tenían un parecido distante con otros genes virales documentados en bases de datos científicos publicados, mientras que 8,500 metagenomas disponibles no ofreció pistas sobre ningún genoma relacionado con el Yaravirus.

Este podría ser el primer caso aislado de un grupo desconocido de virus amebal, pero los científicos seguirán investigando al respecto para conocer el potencial que tienen los nuevos genomas virales.

 

VÍA: CÓDIGO ESPAGUETI

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