La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó la apelación por parte de cuatro grupos ambientalistas que buscan frenar la construcción del muro fronterizo con México, prometido por el presidente Donald Trump.

Juez federal rechazó las acusaciones por parte de los ambientalistas, basadas en que la administración de Trump había emprendido ilegalmente proyectos vinculados al muro en los estados de ArizonaCaliforniaNuevo México y Texas, considerados como perjudiciales para la vida vegetal y animal.

Los grupos ambientalistas que se unieron para la demanda ante la Corte son

el Centro para la Diversidad Biológica, el Fondo de Defensa Legal Animal, Defensores de la Vida Silvestre y el Centro Ambiental del Suroeste.

Fotografía del 20 de enero de 2020 donde se observa desde el lado estadounidense parte del muro que separa San Diego (Estados Unidos) de Tijuana (México). EFEFotografía del 20 de enero de 2020 donde se observa desde el lado estadounidense parte del muro que separa San Diego (Estados Unidos) de Tijuana (México). Foto de EFE

El colectivo argumentó que la construcción del muro dañará plantas, hábitats de vida silvestre y especies en peligro de extinción, como el jaguar, el lobo gris mexicano y el borrego cimarrón.

La ley de 1996, dirigida a combatir la migración ilegal, otorgó al gobierno de Estados Unidos la autoridad para construir barreras fronterizas y evitar requisitos legales como las normas ambientales, lo que acusaron los grupos ambientalistas, pero su demanda fue rechazada.

El martes pasado, el presidente Trump se desplazó a la frontera con México para celebrar los avances en su promesa electoral estrella, la construcción de una barrera limítrofe, y eligió para ello Arizona, estado clave en las elecciones presidenciales de noviembre.

En un tramo de la valla fronteriza, en la cercana localidad de San Luis, Arizona, el presidente Trump estampó su firma en una placa instalada en el “muro” para conmemorar los 322 kilómetros de barrera completada por su Gobierno.

De ese tramo, solo 4.8 kilómetros se han erigido en partes de la frontera donde Estados Unidos no tenía ninguna valla hasta ahora.

La gran mayoría del “muro” del que presume Trump es un reemplazo y modernización de verjas instaladas hace años, según datos de mayo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

El mandatario presumió, sin embargo, de los avances en la construcción de ese nuevo sistema fronterizo de acero, que definió como equipado con tecnología de punta e “inescalable”, a no ser que alguien “consiga una escalera extraordinariamente alta” debido a sus 9.1 metros de alto.

Con información de López-Dóriga Digital

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