Los niños por ser pequeños pueden ser ignorados, minimizados, subestimados y hasta ofendidos o maltratados.

Adultos que por ejemplo suelen omitir un saludo, no toman en cuenta los gustos de los menores por ser aún niños, creen que son incapaces de lograr algún objetivo por ser chicos o abusan de ellos por la misma razón.

Todas las anteriores acciones u omisiones perjudican el desarrollo infantil antes de los seis años de edad, señala a Excélsior Alberto Sotomayor, coordinador de Investigación del Pacto por la Primera Infancia.

“Es decir, cómo lograr traducir esas buenas intenciones plasmadas en papel en políticas concretas que transformen la realidad de los millones de niños y niñas que hay en este país”, explicó.

Desde el ente gubernamental dicen estar comprometidos a través del Sistema Nacional para la Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes, conocido como Sipinna, dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Así lo explica a este diario Antonio Rizzoli, uno de los integrantes de Sipinna.

“En 1989 con la Convención de los Derechos del Niño, en 2005 y 2006 con observaciones que ya hablan de Primera Infancia, se notó que los niños deben de tener voz, voto y tienen derechos que debemos ejercer desde recién nacidos”, dijo.

Datos de INEGI indican que 13 millones de menores viven en vulnerabilidad, sobre todo cuando hay pobreza extrema.

Algunos papás reconocen que en ocasiones las familias mexicanas nos olvidamos de escuchar a los niños.

En esta coyuntura, el Senado aprobó en días pasados una ley para evitar castigos como pellizcos, zapes, empujones, cinturonazos, chanclazos o cualquier tipo de maltrato físico infantil.

“Respiro, cuento hasta 10 y le digo ‘mi amor, hay que hacer esto, ésta es la tarea’ y tenemos que ser firmes porque a los niños hay que darles una educación, pero la firmeza no significa ser rudos, ni golpearlos o lastimarlos”, opina Erika Castellanos, madre de familia entrevistada por este medio.

“La Primera Infancia en los últimos tres años ha visto reducidas sus asignaciones presupuestales en un 30 por ciento, estamos hablando de más de 32 mil millones de pesos”, indicó Sotomayor Avilés.

El reto es que los adultos no tratemos de adivinar lo que estos niños requieren, deciden hacer o tener.

“Cuando estoy pensando en un parque, en los juegos que están en un parque, ¿considero la opinión de los niños o yo lo diseño en la visión de adulto que se vea bonito, pero no que sea funcional para ellos? en la parte de convivencia o actividades que se realizan ¿le pregunto a los niños: ‘oye, qué actividades te interesaría desarrollar o te gustan’ o simplemente yo decido?”, cuestiona Rizzoli Córdoba.

“¿Sabes qué, mi amor? ‘Vístete como tú quieras, hoy eliges tú la comida’, o sea darles los mismos beneficios que tenemos todos dentro de la casa, mi niño tiene cuatro años pero él ya puede decidir los viernes qué se come en la casa, es un derecho que le damos porque todos podemos decidir un día a la semana qué vamos a comer en la casa”, asevera la mamá Erika Castellanos.

El Pacto por la Primera Infancia apenas está firmado actualmente por cinco gobiernos estatales: CDMX, Yucatán, Chiapas, Estado de México y Oaxaca.

Es indispensable una visión amplia y voluntades que ofrezcan a todos los niños en general, el derecho a sus derechos que les permita crecer en un ambiente de libertades.

 

VÍA: EXCELSIOR

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