Jan Holman es una mujer de 68 años que padece una enfermedad terminal y recientemente fue trasladada desde un hospital donde estuvo internada hacia el Hospice of the Good Shepherd en Chester, Reino Unido, donde pudo reunirse una vez más con sus adoradas mascotas: Bob, su caballo y Monty y Rowley, sus dos perritos.

Según informó el medio Metro UK, Jan solía montar a Bob todos los días antes de ser hospitalizada de manera inesperada y por esto no había tenido la oportunidad de despedirse. Sin embargo, cuando la trasladaron al hospicio luego de haber estado seis semanas internada en el hospital, el personal decidió organizarle una sorpresa para que pueda reencontrarse con sus mascotas.

Además, el personal del hospicio tomó en cuenta que como Jan no podía moverse de su cama, organizaron todo para que Bob pueda saludarla y acercarse por la ventana del patio del establecimiento y de esta manera se pudieron abrazarse e incluso ella lo pudo alimentar una vez más con zanahorias, manzanas y bananas.

“Simplemente no puedo creer que el personal del hospicio hizo todo esto por mi. Hasta hace unas semanas atrás todavía montaba a Bob todos los días y él es una parte muy importante de mi vida, y lo he echado mucho de menos”, expresó la mujer. Y es que lamentablemente no pudo tener contacto con él ni con sus adorados perros durante las seis semanas que pasó hospitalizada.

Además, Jan comentó que el reencuentro para despedirse de Bob fue una gran sorpresa puesto que “sabía que era posible organizar la visita de mis perros, ya que teníamos una vecina que fue paciente en el hospicio hace unos años y se nos permitió llevar a los perros para visitarla, pero no me esperaba que me dieran la oportunidad de ver a Bob una vez más”.

Por su parte, Dennis Holman, el esposo de Jan con quien ha estado casada durante 46 años, comentó en la entrevista que “fue un gran alivio una vez que Jan fue trasladada del hospital al hospicio en Chester ya que pudimos nombrar a visitantes que pudieran venir a ver a Jan con regularidad. Sin embargo, nunca imaginamos que podríamos incluir a nuestros perros Monty y Rowley y al caballo Bob en la lista de visitantes de Jan”.

De esta manera gracias al amable personal del hospicio, Jan pudo despedirse de sus mascotas a quienes adora y han sido sus compañeros durante todos estos años y pudo disfrutar de un reencuentro conmovedor aunque sea por última vez.

 

Vía: Nation

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here